¿Qué es el hachís?
El hachís es un concentrado de cannabis hecho con la resina de la planta: los tricomas, separados de los cogollos, compactados en forma de pasta o de bloque. Es una de las formas más antiguas de consumir cannabis.
Si miras un cogollo de cerca, verás que está cubierto de tricomas, unas glándulas diminutas como pelitos con una bolita en la punta. Ahí se concentra casi todo el THC, los demás cannabinoides y los terpenos. El hachís reúne esa resina y deja fuera el resto de la planta: hojas, tallos y fibra.
Por eso suele ser más potente que los cogollos y tiene un aroma intenso. Su color va del dorado y el marrón claro hasta casi el negro, y su textura puede ser dura, arenosa o blanda y moldeable, según su origen y su elaboración.
De dónde viene
El hachís tiene siglos de tradición en zonas como Marruecos, Afganistán, Líbano, Nepal o el norte de la India. Cada región tiene su estilo, y muchos tipos de hachís se conocen por el nombre de su lugar de origen. En la India y en el Himalaya, por ejemplo, se le llama charas.
Hachís y otras extracciones
Al hachís, al rosin y al BHO se les llama extracciones o concentrados, porque reúnen la resina de la planta. La diferencia está en cómo se separa:
- Hachís: la forma tradicional, sin disolventes químicos.
- Rosin: también sin disolventes; se obtiene con calor y presión.
- BHO: usa gas butano como disolvente. Fabricarlo es peligroso, porque el gas es inflamable.
¿Y las semillas?
Si te interesan las variedades pensadas para extracciones, fíjate en las que producen mucha resina. Las índicas de origen afgano y del Hindu Kush, por ejemplo, tienen fama de ser muy resinosas. Cuando el banco de semillas lo destaca, lo verás en la ficha.
Términos relacionados
Antes de cultivar, consulta la legislación de tu país: el cultivo de cannabis no está permitido en todas partes.