¿Qué es un retrocruce?
Un retrocruce (en inglés backcross, abreviado BX) es cruzar una planta hija con uno de sus padres para reforzar los rasgos de ese padre. Los criadores lo usan para fijar una característica concreta en una variedad.
Imagina que tienes una planta con un sabor que te encanta y la cruzas con otra para darle una cualidad nueva, por ejemplo más rapidez. Las hijas llevan la mitad de los genes de cada padre, así que parte de ese sabor puede perderse por el camino.
Si cruzas esas hijas otra vez con la planta original, recuperas más genes de ella. Es como volver a echar el ingrediente principal a una receta para que se note más. A esa planta original con la que se repite el cruce se la llama padre recurrente.
Qué significan BX1, BX2 y BX3
El número indica cuántas veces se ha repetido el retrocruce. Cuanto más alto, más se parecen las plantas a la original: una BX1 ya se le parece bastante y una BX3 es casi igual.
¿Para qué se usa?
- Conservar una planta muy valorada que solo existe como esqueje, para conseguir semillas que se le parezcan mucho.
- Añadir un rasgo nuevo a una variedad conocida sin perder su carácter. Por ejemplo, para crear la versión autofloreciente de una variedad clásica, los criadores suelen recurrir a varios retrocruces con la variedad original.
Tiene un límite: cada retrocruce reduce la variedad genética, y si se abusa, las plantas pueden perder vigor.
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