¿Qué es la defoliación?
La defoliación es la práctica de quitar algunas hojas grandes a la planta de cannabis para que la luz llegue mejor a los cogollos y el aire circule entre las ramas. Es una técnica habitual en interior, pero conviene hacerla con moderación.
Las hojas que se retiran son sobre todo las grandes, en forma de abanico, que tapan los brotes de debajo. A veces se les llama «hojas de sol».
Hay que tener en cuenta que las hojas son la fábrica de energía de la planta: con ellas transforma la luz en alimento. Quitar unas pocas que estorban ayuda; quitar demasiadas debilita la planta. Es como podar un rosal: un buen aclareo le sienta bien, pero si te pasas, la planta sufre.
¿Para qué sirve?
- Más luz en los cogollos: al retirar las hojas que hacen sombra, los brotes de debajo reciben más luz y se desarrollan mejor.
- Mejor ventilación: con menos hojas amontonadas, el aire circula y la humedad no se acumula. Así baja el riesgo de moho en los cogollos.
- Planta más ordenada: es más fácil ver cómo va y detectar plagas.
¿Cuándo tiene sentido?
Sobre todo en interior, con plantas frondosas y muy tupidas, o en zonas húmedas donde preocupa el moho. A grandes rasgos, se suele hacer en dos momentos: al final del crecimiento o al empezar la floración, y una vez más hacia mitad de la floración, siempre retirando solo las hojas que estorban.
Si tu planta es pequeña o tiene pocas hojas, no hace falta. Con las autoflorecientes, ve con más cuidado: tienen poco tiempo para recuperarse y, si les quitas muchas hojas, pueden dar menos. Ante la duda, quita menos.
No hay que confundirla con la manicura, que consiste en recortar las hojitas pequeñas que rodean los cogollos después de cosechar.
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Antes de cultivar, consulta la legislación de tu país: el cultivo de cannabis no está permitido en todas partes.